viernes, 21 de abril de 2017

LOS ÍBEROS DE CORDUBA (Museo Arqueológico de Córdoba)


Los íberos de Córdoba son conocidos sobre todo por haber proporcionado nombre y población a la ciudad que Roma fundó junto a la suya, a orillas del Betis, y que habría de convertirse en la capital de una próspera provincia del mundo romano. Pero basta un rato en el Museo Arqueológico de Cordoba para comprobar que la huella íbera cordobesa, dejada por túrdulos, turdetanos y oretanos, es rica y fascinante. El león de Nueva Carteya valdría por sí solo una visita, y otro tanto la estela de Ategua, que sin ser propiamente íbera evoca los albores de la Edad del Hierro en el sur de la Península Ibérica de un modo excepcional.















lunes, 10 de abril de 2017

QUE LA TIERRA DE CÓRDOBA TE SEA LEVE, SERVILIA (Un paseo por la Corduba romana)


No sólo como sede califal de los Omeyas vivió Córdoba momentos de esplendor. Como capital de la provincia Bética de Hispania durante siglos, la Colonia Patricia Corduba se convirtió en un rincón del mundo tan impecablemente romano como para producir figuras tan célebres como la de Séneca, y comenzamos nuestro paseo yendo a encontarnos con su estatua de bronce, erguida sobre un pedestal junto a la puerta de Almodóvar, a la sombra de la muralla. Pero ningún testimonio de la genealogía romana de Córdoba es tan abrumador como el puente de piedra que salta sobre el Guadalquivir desde la torre de la Calahorra hasta la mezquita. Y ninguno tan sugerente como las columnas del templo del culto imperial que hacen guardia junto al ayuntamiento.

Con todo, nada nos conmovió tanto como el texto de la lápida funeraria de Servilia que se exhibe en el Museo Arqueológico de la ciudad:

Por un digno pudor es alabada con todos los nombres Servilia, que yace raptada por una muerte inmisericorde. Murió la dulce esposa, la madre cariñosa, la hija apreciada, la hermana querida distinguida por los bienes distinguidos del espíritu, protectora sagrada de su casa [...] Sus infelices padres lloran sus heridas, las mejillas de su hermano lloran este momento trágico.

Pienso en Servilia y me maravillo una vez más por el poder taumatúrgico de la palabra escrita, que permite que aquella mujer celebrada siga entre nosotros.

Que la tierra de Córdoba te sea leve, Servilia.

Sit tibi terra levis.











miércoles, 29 de marzo de 2017

LA QURTUBA CALIFAL DE LOS OMEYAS



A Córdoba es preciso acudir vestido de humildad. De lo contrario puede pasarse por alto que por dos veces fue una de las más formidables ciudades del Occidente mediterráneo. La más cercana en el tiempo fue la Qurtuba califal de los Omeyas, y es su aliento el que nos envuelve en el patio de los Naranjos antes de internarnos en el bosque de las 900 columnas. Estamos, como dice el tríptico para visitantes, en un paisaje de palmeras, naranjos, cipreses, olivos y cinamomos, de nostalgias helenísticas. Es la Qurtuba de Maimónides y Averroes e Ibn Arabi, cuyas voces escuchamos en la penumbra de la torre de la Calahorra, la de la convivencia hoy difícil de imaginar de las tres religiones. Después vendría la Inquisición como un símbolo de todas las intolerancias. Pero ahí sigue Córdoba, y es delicioso respirar la sal de sus callejas, sus patios, sus jardines, sus faroles.












viernes, 17 de marzo de 2017

UNA VEZ FUERON LOS ROMANOS (Once were Romans)


El Palazzo Massimo, en la Plaza de la República, es la sede del Museo Nacional Romano. Cuando llegamos sorteando el tráfico de Vespas dominicales encontramos un gran cartelón desplegado en la fachada. Muestra el discóbolo de Mirón y reza: “Once were Romans. No se vive senza una slancia ideal”. Once were Romans: una vez fueron los romanos. Ángela lo explica: “Una vez fueron los romanos los que copiaron todo lo que hicieron los griegos”. Pero luego comprobamos que el genio romano produjo también obras mágicas propias. Quedamos boquiabiertos ante la reconstrucción del triclinium de la Villa de Livia. Representa un jardín sutil, exuberante, intemporal. Un jardín donde saborear la proporción de lo humano y ver transcurrir el paso de los siglos.

Una vez fueron los romanos.