miércoles, 14 de junio de 2017

EN LA CRIPTA TARTÉSICA DE CIRMO (Galería de ilustraciones TRILOGÍA DE ANÍBAL VI)


Una escena especialmente sugerente de El heredero de Tartessos es, en mi opinión, la que tiene lugar en la cripta tartésica de Cirmo. En ella se dan cita Argantio, Anglea y Gerión junto a los hermanos de éste, Irmán y Mimbro. Todos ellos quedarán sobrecogidos por los hallazgos que les esperan allí.

Sandra Delgado ha recreado la escena de un modo magistral, iluminándola con la luz cenital de la antorcha que sostiene en alto Gerión. El espacio está inspirado en la maravillosa cámara funeraria ibérica de Toya, en Peal de Becerro.


La ilustración reproduce también, como siempre tomando como modelos piezas reales, algunos de los objetos que se citan en el fragmento de texto que reproduzco a continuación:

          A Argantio le dio un vuelco el corazón: “¡Por la barba de Reshef, una crátera ática!”. Se acercó para verla mejor y distinguió las siluetas de dos jóvenes desnudos sentados sobre mantos; uno de ellos estaba siendo coronado por dos seres alados. Vasijas similares seguían siendo una mercancía enormemente apreciada en el valle del Betis y las costas íberas; las traían de lejanas tierras de levante unos comerciantes de esbeltas naves llamados foceos, pero nunca había pensado que encontraría una en el subsuelo de una remota aldea celtíbera. Junto a la crátera había una espada rota en tres fragmentos y un yelmo de bronce sin penacho de anchas carrilleras proyectadas hacia el frente. “También el casco es griego”, se dijo, “debe ser muy antiguo”. Y un monolito de piedra tallada, un betilo como el que su propio pueblo utilizaba para representar a la divinidad.

Si quieres más información sobre las dos primeras novelas de La trilogía de Aníbal:

El heredero de Tartessos

El cáliz de Melqart

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